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35 mensajes con picante venezolano

Ejemplos editoriales originales del sitio. Las cartas de la comunidad aparecen en su propia sección.

Sin cadenasCOLECCIÓN EDITORIAL · CILITA

Sin cadenas

Cilia: aquí va una carta, porque el menú de la historia no trae excusas ni postre diplomático. No es nostalgia vacía: es la exigencia de volver a tener un país donde quedarse.
Anónimo · Miami
Equipaje pendienteCOLECCIÓN EDITORIAL · CILITA

Equipaje pendiente

Cilia: Venezuela lleva años esperando respuestas; esta vez la cuenta viene con nombre y fecha. La distancia cambió nuestros acentos, no nuestra memoria.
Una venezolana en Madrid
El recibo de la memoriaCOLECCIÓN EDITORIAL · CILITA

El recibo de la memoria

Cilia: entre cartas, arepas y memoria, todavía falta explicar cómo un país terminó repartido por el mundo. Que nadie confunda silencio con olvido ni paciencia con resignación.
Gocho en Nueva York
Respuesta sin prórrogaCOLECCIÓN EDITORIAL · CILITA

Respuesta sin prórroga

Cilia: la diáspora no olvidó el sabor de casa ni las razones por las que tuvo que irse. La historia también guarda recibos, fechas y nombres.
Maracucha en Chile
Correo con saborCOLECCIÓN EDITORIAL · CILITA

Correo con sabor

Cilia: el poder parecía una mesa servida, pero a millones les tocó despedirse con la nevera vacía. Seguimos esperando instituciones que valgan más que cualquier consigna.
Anónima · Bogotá
La cuenta completaCOLECCIÓN EDITORIAL · CILITA

La cuenta completa

Cilia: aquí va una carta, porque el menú de la historia no trae excusas ni postre diplomático. Venezuela merece respuestas sin propaganda y un futuro sin maletas forzadas.
Caraqueño en Orlando
País en el retrovisorCOLECCIÓN EDITORIAL · CILITA

País en el retrovisor

Cilia: Venezuela lleva años esperando respuestas; esta vez la cuenta viene con nombre y fecha. Aquí seguimos: lejos en kilómetros, cerca en memoria y sin renunciar a la verdad.
Venezolana en Lima
Señal internacionalCOLECCIÓN EDITORIAL · CILITA

Señal internacional

Cilia: entre cartas, arepas y memoria, todavía falta explicar cómo un país terminó repartido por el mundo. No es nostalgia vacía: es la exigencia de volver a tener un país donde quedarse.
Guayanés en Houston
Con copia a la historiaCOLECCIÓN EDITORIAL · CILITA

Con copia a la historia

Cilia: la diáspora no olvidó el sabor de casa ni las razones por las que tuvo que irse. La distancia cambió nuestros acentos, no nuestra memoria.
Anónimo · Buenos Aires
Buzón sin excusasCOLECCIÓN EDITORIAL · CILITA

Buzón sin excusas

Cilia: el poder parecía una mesa servida, pero a millones les tocó despedirse con la nevera vacía. Que nadie confunda silencio con olvido ni paciencia con resignación.
Larense en Madrid
Arepa con memoriaCOLECCIÓN EDITORIAL · CILITA

Arepa con memoria

Cilia: aquí va una carta, porque el menú de la historia no trae excusas ni postre diplomático. La historia también guarda recibos, fechas y nombres.
Una madre venezolana
El mazo no cabeCOLECCIÓN EDITORIAL · CILITA

El mazo no cabe

Cilia: Venezuela lleva años esperando respuestas; esta vez la cuenta viene con nombre y fecha. Seguimos esperando instituciones que valgan más que cualquier consigna.
Anónimo · Santiago
Parte del díaCOLECCIÓN EDITORIAL · CILITA

Parte del día

Cilia: entre cartas, arepas y memoria, todavía falta explicar cómo un país terminó repartido por el mundo. Venezuela merece respuestas sin propaganda y un futuro sin maletas forzadas.
Valenciana en Panamá
Destino: VenezuelaCOLECCIÓN EDITORIAL · CILITA

Destino: Venezuela

Cilia: la diáspora no olvidó el sabor de casa ni las razones por las que tuvo que irse. Aquí seguimos: lejos en kilómetros, cerca en memoria y sin renunciar a la verdad.
Andino en Barcelona
La última empanadaCOLECCIÓN EDITORIAL · CILITA

La última empanada

Cilia: el poder parecía una mesa servida, pero a millones les tocó despedirse con la nevera vacía. No es nostalgia vacía: es la exigencia de volver a tener un país donde quedarse.
Anónima · Toronto
Franqueo de realidadCOLECCIÓN EDITORIAL · CILITA

Franqueo de realidad

Cilia: aquí va una carta, porque el menú de la historia no trae excusas ni postre diplomático. La distancia cambió nuestros acentos, no nuestra memoria.
Venezolano en Lisboa
Temporada finalCOLECCIÓN EDITORIAL · CILITA

Temporada final

Cilia: Venezuela lleva años esperando respuestas; esta vez la cuenta viene con nombre y fecha. Que nadie confunda silencio con olvido ni paciencia con resignación.
Anónimo · Doral
Sin filtro oficialCOLECCIÓN EDITORIAL · CILITA

Sin filtro oficial

Cilia: entre cartas, arepas y memoria, todavía falta explicar cómo un país terminó repartido por el mundo. La historia también guarda recibos, fechas y nombres.
Oriental en México
El país sí recuerdaCOLECCIÓN EDITORIAL · CILITA

El país sí recuerda

Cilia: la diáspora no olvidó el sabor de casa ni las razones por las que tuvo que irse. Seguimos esperando instituciones que valgan más que cualquier consigna.
Una abuela en Tenerife
Manual de consecuenciasCOLECCIÓN EDITORIAL · CILITA

Manual de consecuencias

Cilia: el poder parecía una mesa servida, pero a millones les tocó despedirse con la nevera vacía. Venezuela merece respuestas sin propaganda y un futuro sin maletas forzadas.
Anónimo · Medellín
Mensaje recibidoCOLECCIÓN EDITORIAL · CILITA

Mensaje recibido

Cilia: aquí va una carta, porque el menú de la historia no trae excusas ni postre diplomático. Aquí seguimos: lejos en kilómetros, cerca en memoria y sin renunciar a la verdad.
Caraqueña en París
La diáspora contestaCOLECCIÓN EDITORIAL · CILITA

La diáspora contesta

Cilia: Venezuela lleva años esperando respuestas; esta vez la cuenta viene con nombre y fecha. No es nostalgia vacía: es la exigencia de volver a tener un país donde quedarse.
Venezolano en Atlanta
Promesas vencidasCOLECCIÓN EDITORIAL · CILITA

Promesas vencidas

Cilia: entre cartas, arepas y memoria, todavía falta explicar cómo un país terminó repartido por el mundo. La distancia cambió nuestros acentos, no nuestra memoria.
Anónima · Quito
Remitente: la memoriaCOLECCIÓN EDITORIAL · CILITA

Remitente: la memoria

Cilia: la diáspora no olvidó el sabor de casa ni las razones por las que tuvo que irse. Que nadie confunda silencio con olvido ni paciencia con resignación.
Zuliano en Houston
Devolución al origenCOLECCIÓN EDITORIAL · CILITA

Devolución al origen

Cilia: el poder parecía una mesa servida, pero a millones les tocó despedirse con la nevera vacía. La historia también guarda recibos, fechas y nombres.
Una familia en Madrid
Inventario nacionalCOLECCIÓN EDITORIAL · CILITA

Inventario nacional

Cilia: aquí va una carta, porque el menú de la historia no trae excusas ni postre diplomático. Seguimos esperando instituciones que valgan más que cualquier consigna.
Anónimo · Cúcuta
Carta sin cadenaCOLECCIÓN EDITORIAL · CILITA

Carta sin cadena

Cilia: Venezuela lleva años esperando respuestas; esta vez la cuenta viene con nombre y fecha. Venezuela merece respuestas sin propaganda y un futuro sin maletas forzadas.
Venezolana en Roma
Alojamiento incluidoCOLECCIÓN EDITORIAL · CILITA

Alojamiento incluido

Cilia: entre cartas, arepas y memoria, todavía falta explicar cómo un país terminó repartido por el mundo. Aquí seguimos: lejos en kilómetros, cerca en memoria y sin renunciar a la verdad.
Guaro en Nueva Jersey
El silencio no borraCOLECCIÓN EDITORIAL · CILITA

El silencio no borra

Cilia: la diáspora no olvidó el sabor de casa ni las razones por las que tuvo que irse. No es nostalgia vacía: es la exigencia de volver a tener un país donde quedarse.
Anónima · San José
Acuse de reciboCOLECCIÓN EDITORIAL · CILITA

Acuse de recibo

Cilia: el poder parecía una mesa servida, pero a millones les tocó despedirse con la nevera vacía. La distancia cambió nuestros acentos, no nuestra memoria.
Venezolano en Londres
Venezuela no fue un rumorCOLECCIÓN EDITORIAL · CILITA

Venezuela no fue un rumor

Cilia: aquí va una carta, porque el menú de la historia no trae excusas ni postre diplomático. Que nadie confunda silencio con olvido ni paciencia con resignación.
Una hija de la diáspora
Página pendienteCOLECCIÓN EDITORIAL · CILITA

Página pendiente

Cilia: Venezuela lleva años esperando respuestas; esta vez la cuenta viene con nombre y fecha. La historia también guarda recibos, fechas y nombres.
Anónimo · Aruba
El sobre de la historiaCOLECCIÓN EDITORIAL · CILITA

El sobre de la historia

Cilia: entre cartas, arepas y memoria, todavía falta explicar cómo un país terminó repartido por el mundo. Seguimos esperando instituciones que valgan más que cualquier consigna.
Caraqueño en Chicago
Noticias del mundo realCOLECCIÓN EDITORIAL · CILITA

Noticias del mundo real

Cilia: la diáspora no olvidó el sabor de casa ni las razones por las que tuvo que irse. Venezuela merece respuestas sin propaganda y un futuro sin maletas forzadas.
Venezolana en Montreal
Aquí seguimosCOLECCIÓN EDITORIAL · CILITA

Aquí seguimos

Cilia: el poder parecía una mesa servida, pero a millones les tocó despedirse con la nevera vacía. Aquí seguimos: lejos en kilómetros, cerca en memoria y sin renunciar a la verdad.
Anónimo · Fuera de Venezuela